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Historias para no dormir #5

Hoy os traemos otra historia para no dormir. Esta vez es el caso de una chica que trabajó como camarera durante más de un año en un pub en Murcia:

“Trabajaba 60 horas a la semana como norma general pero lo máximo que coticé no sé si fueron 12 o 14h. Cobraba 126€ a la semana.”

Esta situación se vio incrementada por un clima muy hostil en el propio bar: “Los jefes tenían cámaras y micrófonos porque estaban obsesionados con que los camareros íbamos a hacer un complot contra ellos, así que no nos dejaban estar mucho tiempo juntos.”

Después de estar trabajando ahí un año, tuvo que pedir la baja por una cirugía, pero apenas percibió nada dada su baja cotización.

Tras el periodo de baja volvió a incorporarse donde tenía que realizar tareas absurdas: “Al volver de la baja yo ya estaba quemadísima. Teníamos un escurridor de limón de plástico de estos que son dos piezas para hacer a mano y yo tenía que llenar dos botes de limón al día, el eléctrico se rompió cuando yo estaba de baja y pasaron de comprar uno en medianas condiciones”.


Siendo obvia su saturación y cansancio por la situación, su jefa fue a hablar con ella, lo que resultó en un despido camuflado en una baja voluntaria, a pesar de su insistencia, dada su necesidad económica, de quedarse: “Aquí la idiota de mí, sin tener ningún conocimiento de formación laboral, ni de contratos, estaba firmando mi propia dimisión sin saberlo. Quitándome el derecho a finiquito o paro. Quise denunciar pero un amigo me dijo que si quería seguir trabajando en Murcia no se me ocurriera, a otro compañero le arruinaron varias entrevistas de trabajo, a otra le liaron un pollo en otro negocio en su semana de prueba, así que al final lo dejé.”


Otro caso más de abuso laboral: salario ridículo, cotización irreal, horas extras no pagadas, condiciones laborales pésimas, y, para colmo, despido escondido en una baja voluntaria aprovechando el desconocimiento de la trabajadora.

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