Historias para no dormir #4

Otra compañera que prefiere mantener el anonimato, nos cuenta cómo en sus primeras prácticas, al llegar, no se le había preparado ni ordenador ni un espacio de trabajo. Después de estar varios días sin un lugar en el que asentarse y tras marearla sin ubicación propia, le consiguieron un armario bajo y una silla de cocina; al armario le quitaron las baldas para que pudiese meter las piernas y a la silla de cocina, según nos informa, la dejaron tal y como estaba. Una atención de primera con artículos inmejorables para una trabajadora en prácticas que cobraría 200 euros al mes.

Los derechos y deberes del perfil del estudiante en prácticas sigue siendo toda una incógnita en muchas de las empresas de nuestro país. No es ningún secreto el abuso al que se suele someter a lxs compañerxs becarixs, que curran a jornada completa con una remuneración inexistente o mínima. “El 58% de los estudiantes que han firmado un acuerdo con su centro de estudios o universidad no perciben ninguna ayuda, según un informe de la UE, que también destaca que el 28% de los jóvenes realizan dos estancias en empresas antes de ser trabajadores al uso.” Muchxs se aprovechan de la falta de accesibilidad al mercado laboral, jugando con la esperanza de chavales y chavalas que necesitan añadir unas prácticas a su currículum para tener más opciones a un curro, ya sea fuera o dentro de la misma empresa donde sus condiciones en prácticas son, cuanto menos, cuestionables. #millenials #precariedad #curros #juventud #informacion

22 vistas

© 2020 Todos los derechos reservados.

Un proyecto de La chavala